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Punta del Diablo, uno de los balnearios más emblemáticos de la costa de Rocha, atraviesa por estos días un operativo silencioso pero decisivo: la recuperación y puesta en valor de sus espacios públicos. La Junta Local puso en marcha un plan integral de recolección de residuos que busca ordenar el territorio, mejorar la convivencia urbana y preservar el entorno natural que define la identidad del lugar.

La intervención abarca calles, veredas, plazas y áreas comunes, y prevé el retiro de podas, restos de madera provenientes de obras y otros residuos orgánicos acumulados en distintos puntos del balneario. Según estimaciones oficiales, el operativo demandará aproximadamente una semana de trabajo continuo y la movilización de unos 50 camiones para completar la tarea.

Más que una acción puntual, la iniciativa apunta a restituir un equilibrio: el de un balneario que convive entre la vida permanente de sus habitantes, la actividad constructiva y el impacto estacional del turismo. En ese cruce, la gestión de los residuos se vuelve una cuestión central, no solo estética, sino también ambiental y de seguridad.

Desde la Junta Local se exhorta a los vecinos a canalizar sus necesidades de recolección a través de los mecanismos formales, evitando el depósito de desechos en espacios públicos. La acumulación en calles, veredas o plazas —advierten— no solo deteriora el paisaje, sino que compromete la circulación, la higiene y el uso colectivo del espacio.

El mensaje es claro y deliberadamente austero: un balneario cuidado no es solo responsabilidad de la administración, sino el resultado de una corresponsabilidad cotidiana. “Un Punta del Diablo limpio y seguro para todos” no se plantea como una consigna, sino como una práctica que se construye día a día, camión a camión, gesto a gesto.

En tiempos donde el desorden suele naturalizarse, este operativo busca reinstalar una idea sencilla y profunda: el espacio público también se cuida. Y cuando se cuida, se habita mejor.

Autor: ROCHAALDIA.COM