Escuchar artículo

El temporal que azotó Cebollatí no solo perforó techos y rompió vidrios. Golpeó el corazón productivo de Rocha. Las primeras estimaciones hablan de entre 4.500 y 5.000 hectáreas de arroz afectadas, con pérdidas que ya se calculan en al menos cinco millones de dólares. La cifra, advierten los productores, podría duplicarse cuando concluyan las evaluaciones técnicas.

En el programa Arriba gente de canal 10, Néstor Santos, secretario regional de la Asociación de Cultivadores de Arroz en Cebollatí, fue contundente: 

“Hay productores que perdieron todo y quedaron en la calle”. El impacto no es uniforme, pero en algunos casos las chacras quedaron completamente devastadas. En una sola explotación se registraron daños en torno a 170 hectáreas.

 

El problema no termina ahí. La tormenta se suma a un escenario complejo por la caída de los precios del arroz. El 28 de febrero se fijará el precio definitivo del grano entregado en 2025, y las proyecciones no son alentadoras. “Eso va a dejar las cuentas en rojo”, lamentó Santos. Para muchos productores, el margen ya era mínimo antes del temporal.

La interrogante ahora pasa por los seguros. No todos los cultivos están cubiertos y, en antecedentes similares, el sistema asegurador también sufrió tensiones. La evaluación será clave para determinar qué explotaciones podrán amortiguar el golpe y cuáles quedarán expuestas a una crisis financiera profunda.

En este contexto, el próximo 10 de marzo se realizará en las cercanías de Cebollatí el lanzamiento oficial de la cosecha de arroz, con la presencia del ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti. La visita, prevista en agenda antes del temporal, adquiere ahora una dimensión política y económica inevitable.

El sector espera señales claras. No solo en materia de seguros, sino también en herramientas financieras, líneas de apoyo o medidas extraordinarias que permitan sostener a los productores más afectados.

Cebollatí enfrenta hoy un doble desafío: reconstruir viviendas y recomponer su principal motor productivo. El temporal pasó en minutos. Sus consecuencias, en cambio, pueden sentirse durante años si no se actúa con rapidez y decisión.

Autor: ROCHAALDIA.COM