Lo que parecía un secuestro en Punta del Diablo fue una broma: la Policía aclaró el hecho tras un amplio operativo
La Policía de Rocha confirmó que el hecho que se viralizó en redes sociales como un presunto intento de secuestro de una niña no ocurrió. Tras un amplio trabajo de verificación en el lugar, entrevistas con Prefectura, vecinos y actores de la zona, se determinó que la situación fue una broma entre menores, difundida a partir de un comentario sin confirmación.
No hubo delito ni denuncia radicada.
Lo que en las últimas horas generó preocupación y fuerte repercusión en redes sociales, vinculado a un presunto intento de secuestro de una niña en el balneario Punta del Diablo, fue finalmente aclarado por la Jefatura de Policía de Rocha, que confirmó que no existió ningún delito y que el episodio se originó a partir de una broma entre menores, mal interpretada y luego amplificada.
Según la información oficial a la que accedió Rochaaldia.com, tras la circulación de publicaciones que alertaban sobre un supuesto intento de rapto ocurrido en la playa, personal policial concurrió de inmediato a la zona para verificar la situación y recabar datos en el lugar.
En el marco de las actuaciones, se entrevistó a efectivos de la Prefectura Nacional Naval, artesanos que se encuentran habitualmente en las inmediaciones, integrantes de una cuerda de tambores que pasaba por la playa —una escena habitual en días previos al carnaval—, así como a otros actores públicos y referentes de la localidad. Ninguno de los consultados pudo confirmar la existencia del hecho denunciado en redes sociales.
Continuando con la investigación, la Policía logró identificar a la persona que había difundido inicialmente la información, quien reconoció haberla publicado basándose únicamente en un comentario escuchado en un ámbito público, sin haber sido testigo directo ni contar con confirmación alguna.
Posteriormente, fue entrevistada una mujer mayor de edad, de nacionalidad argentina, quien aclaró que la situación correspondió a una broma entre su hija y otra niña, descartándose de forma definitiva cualquier intento de secuestro o situación delictiva.
Desde Jefatura se informó que, al no haberse constatado delito alguno, no se radicó denuncia formal, dándose por aclarado el episodio.
La información que había circulado señalaba que una niña de aproximadamente cinco años habría pedido ayuda en la playa y descrito a un hombre con determinadas características físicas, lo que motivó la intervención de personas presentes y generó una rápida reacción social. Esa versión, sin embargo, no pudo ser corroborada por la investigación policial, que actuó con rapidez y exhaustividad para despejar cualquier duda.
Este episodio deja una enseñanza incómoda pero necesaria. Difundir información sensible sin verificación, especialmente cuando involucra a menores, no solo genera miedo y confusión, sino que puede dañar personas, comunidades enteras y desviar recursos públicos que deben estar disponibles para hechos reales.
La reacción policial fue inmediata, profesional y responsable. Lo que falló no fue el sistema, sino la liviandad con la que a veces se transforma un rumor en “noticia”. Informar es un acto de responsabilidad. Viralizar sin confirmar, no.
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