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Lascano cumple 150 años. Un siglo y medio de historia en el corazón productivo de Rocha, donde el tiempo no solo se mide en fechas, sino en trabajo, afectos y pertenencia. La conmemoración encuentra eco en múltiples gestos, pero uno de ellos adquiere un valor particular: la palabra de quien hoy gobierna el departamento y que nació, creció y se formó en esa ciudad.

A través de sus redes sociales, el intendente de Rocha eligió un tono íntimo para marcar la fecha. No habló desde el cargo, sino desde la memoria. “Mi pueblo querido”, escribió, evocando recuerdos que —según sus propias palabras— “llegan al alma de una persona”. La infancia, la familia, la educación, el fútbol, los primeros pasos profesionales. Una biografía personal que se entrelaza con la historia colectiva de Lascano.

No es una casualidad menor. Lascano no es solo un punto en el mapa departamental. Es baluarte de la producción arrocera, matriz de una cultura del trabajo que ha moldeado su identidad y motor social de una comunidad que, como se señala en el mensaje, practica la solidaridad sin estridencias ni condiciones. Una ciudad que ha dado intendentes a Rocha y que hoy vuelve a estar representada en la figura de uno de los suyos.

El intendente recuerda, además, un gesto cargado de simbolismo: cuando era niño, corría por la plaza en tiempos del centenario de la ciudad. Hoy, cincuenta años después, le toca gobernar el departamento en su sesquicentenario. La historia, a veces, construye sus propias simetrías.

Pero el mensaje evita el personalismo. Hay una conciencia clara de lo colectivo. “Una comunidad es un entramado”, escribe, y advierte sobre la injusticia de nombrar a algunos y olvidar a otros. En esa idea late una concepción profunda de lo público: el todo siempre es más que la suma de las partes.

Lascano celebra 150 años no solo mirando hacia atrás, sino reafirmando lo que es: una ciudad de raíces firmes, de identidad trabajadora y de vínculos que no se rompen con el tiempo ni con la distancia. Un lugar al que —como dice quien hoy conduce el departamento— siempre se vuelve. Aunque sea, simplemente, para abrazar.

Y en esa frase final, sin adornos ni solemnidad excesiva, queda resumido el espíritu de la fecha:
Lindo siempre volver. Viva Lascano.

Autor: ROCHAALDIA.COM