La búsqueda no cesa: la Armada Nacional mantiene el operativo para dar con el pescador desaparecido frente a Cabo Polonio
La Armada Nacional ratificó que la búsqueda del pescador desaparecido frente a Cabo Polonio continúa activa, con el máximo despliegue humano y logístico disponible. Las autoridades aclararon que el operativo no se ha detenido, sino que se suspende únicamente durante la noche en el espejo de agua por razones de seguridad, retomándose cada mañana con rastrillajes por mar y aire. En la franja costera, los patrullajes se mantienen de forma permanente.
Embarcaciones especializadas, aeronaves, prefecturas, buzos en tareas puntuales y pescadores de la zona trabajan de forma coordinada bajo el MRCC, en un área compleja por corrientes, mareas y vientos. Desde la institución subrayaron el agotamiento del personal, que continúa haciendo todo lo humanamente posible para brindar una respuesta a la familia.
En las aguas abiertas del océano Atlántico, frente a Cabo Polonio, el operativo de búsqueda del pescador desaparecido continúa activo y sostenido, en un escenario que las propias autoridades definen como uno de los más complejos del litoral uruguayo. La Armada Nacional fue enfática: la búsqueda no se ha detenido, aunque por razones de seguridad se suspenda durante las horas nocturnas en el espejo de agua.
“En cualquier parte del mundo, la búsqueda nocturna en mar abierto es extremadamente peligrosa si no se cuenta con medios adecuados”, explicaron fuentes de la institución. Por ese motivo, las tareas en el océano se interrumpen al caer la noche y se retoman con las primeras luces del día. En la franja costera, en cambio, los patrullajes terrestres —con recorridas permanentes— se mantienen durante las 24 horas.
El caso corresponde a Óscar Calimares, pescador de Valizas, quien salió al mar en la mañana del lunes 2 de febrero a bordo de una lancha reforzada. Testigos relataron a la Prefectura que lo vieron pescando durante varias horas, como era habitual en él. La situación comenzó a generar alarma cuando se detectó su embarcación volcada, cuyo peso y estructura requirieron varias horas de remolque.
Desde entonces, el operativo se desplegó por aire, mar y costa. Aeronaves de ala fija continúan realizando rastrillajes en distintos momentos del día, mientras que embarcaciones especializadas —entre ellas la ROU53, unidad de búsqueda y rescate incorporada desde Alemania— operan junto a botes neumáticos de prefecturas de la zona, motos acuáticas y el apoyo solidario de pescadores locales. Todo el dispositivo es coordinado por el Centro Coordinador de Búsqueda y Rescate Marítimo (MRCC).
Las autoridades subrayan que no se trata de un escenario comparable a búsquedas en ríos o cursos de agua cerrados. “En aguas abiertas, expuestas al viento, las corrientes y las mareas, las condiciones cambian de forma constante. El paso del tiempo obliga a recalcular las zonas de búsqueda y a redoblar esfuerzos”, explicaron. En ese marco, se ha inspeccionado exhaustivamente el área donde fue hallada la embarcación volcada. Se encontraron pertenencias, pero no rastros del pescador.
El miércoles 5 de febrero se produjo un hallazgo clave: una pareja que caminaba por la playa de Punta Rubia encontró una caja azul flotando cerca de la orilla. En su interior había un teléfono celular, lentes de sol y llaves de un vehículo. Al encender el dispositivo, detectaron mensajes intercambiados con la Prefectura. El teléfono fue identificado como perteneciente a Óscar Calimares.
La Armada Nacional informó que el hallazgo se produjo a 37 kilómetros del lugar del incidente. Del análisis preliminar del celular surge que la última comunicación se realizó a las 8:47 del lunes 2 de febrero, cuando Calimares solicitó autorización para salir al mar desde el destacamento de Barra de Valizas. Dos minutos después, a las 8:49, recibió la autorización correspondiente.
También se confirmó la aparición de un salvavidas entre los elementos hallados. Desde la Armada se aclaró que este dato no permite sacar conclusiones definitivas: la presencia de un salvavidas no implica necesariamente que la persona no llevara otro colocado. Sí se explicó que este tipo de elemento permite mayor flotabilidad, aunque no protege frente a la hipotermia ni elimina el riesgo de ahogamiento en condiciones adversas.
En relación al trabajo de buzos, las autoridades fueron claras: no se realizan inmersiones profundas en esa zona, ya que no se trata de un entorno apto para ese tipo de búsqueda. Las tareas subacuáticas se concentran únicamente en la inspección de redes de pesca u objetos específicos, cuando existen indicios concretos.
Desde la institución reconocen el desgaste físico y emocional del personal involucrado. “El esfuerzo es máximo. Hay agotamiento, porque son tareas exigentes y prolongadas, pero el compromiso es total”, señalaron. También admiten que existen críticas y cuestionamientos, comprensibles en el marco del dolor y la angustia de familiares y allegados. Sin embargo, remarcan que no se ha escatimado ningún recurso humano ni material.
La búsqueda continuará hasta que se disponga oficialmente su finalización, una decisión que se toma únicamente cuando ya no resulta lógico ni operativo prolongarla. Hasta ese momento, el operativo sigue en marcha, con la expectativa —aunque sea mínima— de poder brindar una respuesta.
No se habla de finales felices. Se habla de responsabilidad institucional, de humanidad y de la necesidad de dar, al menos, un cierre que alivie a quienes esperan. En ese punto, la Armada Nacional es categórica: la búsqueda no cesa.
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