Certezas que dejó el casi "robo del siglo"
El descubrimiento del que pudo ser el “robo del siglo”, en palabras del ministro del Interior, Carlos Negro, fue un acierto policial importante que le vino muy bien a una gestión de seguridad bastante castigada.
Pero, sobre todo, confirma sospechas de las que se viene alertando hace años: la presencia y evolución de lo que en la jerga criminalística llaman Delincuencia Organizada Trasnacional (DOT) que llegan a operar como verdaderas corporaciones internacionales. De esto te hablaré en esa newsletter EnClave.
Bandas criminales que actúan como corporacionesAunque las autoridades policiales no han querido confirmar a qué banco iba dirigido el ataque, aseguraron que se trataba de una institución financiera. Cerca de donde excavaron el túnel para llegar a la red de alcantarillado están el BBVA, Itaú y el Banco República y finalmente trascendió que apuntaban a dar un golpe al primero de esos bancos.
Además de que lograron frustrar el robo, el dato relevante es que de los 11 detenidos, que resultaron imputados por la justicia, siete son ciudadanos brasileños y paraguayos. Cinco de ellos fueron considerados autores de los delitos (asociación para delinquir, hurto especialmente agravado en grado de tentativa y a dos de ellos delitos de drogas), tres caoutores y una mujer cómplice.
La organización había alquilado en julio la casa en Colón y 25 de Mayo para desde allí excavar y llegar a la red de alcantarillado. También tenían una casa en El Pinar que fue allanada y donde se detuvo a dos brasileros así como se incautaron teléfonos celulares, entre otros objetos.
Los investigadores trabajan sobre la hipótesis de que los delincuentes pertenecen al Primer Comando Capital (PCC). Aunque no lo han confirmado, el director de Investigaciones de la Policía Julio Sena dijo en conferencia de prensa este miércoles: “Estamos intercambiando información con nuestros pares de Argentina, Paraguay y Brasil. Algunos de los ciudadanos brasileños tienen antecedentes en Brasil por hechos similares en ese país y podrían estar vinculados a algún grupo criminal transnacional”.
El ministro Negro, al mencionar que “pudo haber sido el robo del siglo”, destacó que se evitó "un duro daño, un duro golpe, a todo el sistema financiero del país y, en definitiva, a toda la economía nacional”.
La referencia al robo del siglo obedece a que así se calificó al asalto a la sucursal del Banco Río en Buenos Aires el 13 de enero de 2006, que fue liderado por el uruguayo Luis Mario Vitette Sellanes, en la que se llevaron US$ 19 millones tras acceder a las alcantarillas y salir por una tapa que daba a la calle.
Sin embargo, en este caso resulta más alarmante el hecho de que dos de los brasileros que participaron tienen antecedentes por su participación en robos similares, uno que se concretó en 2005 y otro que fue frustrado en San Pablo. El que fue “exitoso” tuvo como blanco al Banco Central de Fortaleza de donde, tras cavar un túnel de 78 metros con ventilación, una verdadera obra de ingeniería, se llevaron US$ 60 millones, según consignó Telemundo este jueves.
Para esta columna consulté al oficial superior retirado de la Policía, Juan Rodríguez Reina, quien trabajó en áreas de inteligencia, investigación criminal y cooperación internacional. Desde su rol de oficial en funciones trabajó también en otro hecho similar que fue el intento de robo al Banco Macro a fines del 2024 en San Isidro, Argentina, también a través de un túnel, en el que se logró desarticular a la organización integrada por ciudadanos de distintas nacionalidades, que incluía a cuatro uruguayos.
El policía que actualmente participa de seminarios internacionales aseguró que desde hace más de una década estamos ante "una expansión subterránea de las Organizaciones Criminales Trasnacionales" que ha sido posible por "la invisibilidad de estas ante algunos organismos de Inteligencia criminal de la región, la propia negación, falta de reconocimiento e indiferencia de algunos estados y la ausencia de instrumentos supranacionales de investigación y persecución penal".
Dijo que la legislación dispar contra conductas criminales complejas a nivel de América Latina también atenta contra la eficacia en las investigaciones. Por eso en los foros internacionales se habla de que estamos en camino de "se consolide una red mundial o global del Crimen Organizado”.
Frente a esa realidad, Rodríguez Reina está convencido de que deben existir respuestas coordinadas y multidimensionales. Como asesor del tema, trabaja en la creación de una Agencia Regional Especializada de la que te hablé en una columna anterior, que se viene promoviendo en el ámbito del Mercosur.
El Primer Comando de la Capital y la operación Carbono OcultoPara entender la complejidad con la que operan estas organizaciones, una investigación en Brasil de 2023 -Operación Carbono Oculto-, detectó el esquema de lavado de dinero por miles de millones de dólares montado, justamente, por el Primer Comando de la Capital que involucraba importaciones de químicos, distribución de combustibles y fondos de inversión.
WhatsApp Image 2026-02-06 at 4.29.10 PMEl caso fue relatado en un seminario que se realizó en Montevideo en noviembre pasado (la imagen es de la presentación). Miembros del PCC importaban etanol de manera ilegal a través de empresas vinculadas a la banda y registraban compradores ficticios en las facturas. Luego enviaban el metanol a mezcladores de combustible que lo incorporaban en la gasolina antes de distribuirla a estaciones de servicio que vendían el producto adulterado. Las ganancias eran transferidas nuevamente al PCC mediante fintechs. Finalmente, el dinero ilicito se reinvertía en fondos de inversión y otros negocios, reportó el sitio especializado InSight Crime.
El uso de fintechs, que en ese momento casi no eran controladas, dificultaba rastrear las transacciones. Ademas funcionaban como puerta de entrada para incorporar el dinero ilegal al circuito económico formal.
La operación reveló que el PCC tenía activos por unos US$ 5.500 millones invertidos en más de 40 fondos en uno de los principales centros financieros de San Pablo.
El esquema involucró unas 1.000 estaciones de servicio en todo el país, mientras el PCC reinvertía las ganancias lavadas en la compra de activos como un terminal portuario y 1.600 camiones para transportar combustible.
Ante este escenario criminal complejo, Rodríguez Reina dice que hay que trabajar con más inteligencia, y tener mejor y mayor coordinación local e internacional y respaldo en una legislación homogénea a nivel regional, especialmente contra las organizaciones criminales que operan en América.
Eso que suena muy lindo y al parecer es de vital importancia, no funciona tan aceitado en los hechos donde más que nada existen comunicaciones informales entre fiscales y policías de un país y otro, que se pasan información extraoficialmente para evitar la burocracia que retrasaría las investigaciones y que depende de la buena voluntad de los actores de turno.
Esta vez se supone que el robo se evitó y la policía uruguaya se anotó un poroto pero queda la certeza de que sea el PCC o cualquier grupo criminal organizado de Brasil ya están actuando en el país y no se les puede permitir expandirse.
Comentarios
Deja tu comentario