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Mientras gobierno y oposición se enfrentan respecto a la compra de dos patrulleras oceánicas al astillero español Cardama, las próximas horas serán clave para determinar la magnitud del daño que sufrió una patrullera más veloz de la Armada durante un fallido intento de vararla en dique seco en diciembre.

Se trata de la ROU 10 Huracán, una patrullera que Corea del Sur le donó a Uruguay en 2024 y que al ser presentada en octubre de ese año fue definida desde la Presidencia como “el buque más rápido de la Armada Nacional”.

“Tiene un poder de fuego muy grande y con su alta velocidad es ideal para operaciones de interceptación de contactos sospechosos, ya sea para control de fronteras, lucha contra la pesca ilegal o también para operaciones de búsqueda y rescate”, se agregaba entonces.

La lancha no navega desde el accidente, cuando sufrió daños todavía no del todo definidos.

“Durante la maniobra de varada en dique apoyó mal en la cuna y se decidió abortar el ingreso para evaluar posibles averías”, dijo la ministra de Defensa Sandra Lazo a El Observador.

Una cuna es el soporte diseñado para que el buque se apoye cuando no está en el agua. En la fallida operación de llevar a dique a la ROU Huracán se usaron las cuatro cunas originales en las cuales la patrullera vino desde Corea del Sur a bordo de un barco mercante.

Según explicó la ministra, “la ROU10 apoyó bien la proa, pero la popa apoyó mal y tocaron los dos ejes”.

Los ejes son una de los componentes más importantes de un barco: son las barras de metal que trasmiten el movimiento de los motores hasta las hélices. Cuando un buque está a flote, todo el peso se reparte a lo largo y ancho de la parte del casco que está sumergida. Cuando se vara en seco, el peso debe descargarse en determinados puntos ya fijados al diseñarlo. Nunca pueden apoyarse en las líneas de ejes. Si por un error algún eje queda apoyado, todo el peso del buque se descarga allí y el eje se puede deformar y hasta atravesar el casco.

Por ahora, según informó Lazo, la ROU Huracán ya fue inspeccionada y “no se encontraron rumbos (entrada de agua) ni averías superficiales”. Pero todavía falta inspeccionar los ejes.

ROU Huracán Foto: Presidencia de la República

En este nuevo intento por llevar la patrullera a dique se verificará el estado de los ejes, los timones y hélices, además de realizar tareas de limpieza y pintura.

El ingreso a dique se hará en conjunto con el ROU20 Capitán Miranda para aprovechar la capacidad del dique, que un largo de 140 metros.

Lazo señaló que la patrullera no ingresó a dique inmediatamente después del accidente porque todo sucedió a fines de diciembre: “Son fechas muy particulares y ante la no detección de averías visibles se prefirió esperar”.

Sobre la magnitud del daño que habría sufrido de partrullera donada por Corea del Sur han corrido muchas versiones en las redes sociales de integrantes de la Armada.

El portal Defensa.com, cuando informó del accidente en diciembre, señaló que “todo indica” que los daños sufridos “serían de importancia”.

Según una nota publicada en la web de la Presidencia, cuando fue sumada a la flota de la Armada en 2024 se indicó que la patrullera cumpliría “tareas de control de fronteras, protección de las aguas territoriales y lucha contra la pesca ilegal y operaciones de búsqueda y rescate”.

En su discurso al presentar la lancha, el entonces ministro de Defensa, Armando Castaingdebat, destacó la incorporación como un paso adelante en la “recuperación de capacidad operativa” de la Armada.

Rou Huracán Foto: Presidencia de la República

Por su parte, el embajador de Corea del Sur dijo que “esta lancha simboliza la culminación de la celebración del 60 aniversario de la relación diplomática entre Corea y Uruguay 60 años de amistad y cooperación que ahora se está ampliando en el área de defensa puesto que la lancha llegada de Corea estará en los mares de Uruguay para proteger la soberanía y seguridad del país fortaleciendo así la capacidad de defensa de la nación”.

La Huracán tiene 33 metros de eslora y 6,9 de manga. Puede navegar a velocidades superiores a 30 nudos (55 km/h). Está equipada con un cañón de 40 mm, dos de 20 mm y dos ametralladoras.

Las OPV encargadas al astillero Cardama debían tener 86,75 metros de eslora y 12,2 metros de manga, con un cañón de 30 mm y dos ametralladoras. Su velocidad máxima prevista es de 24 nudos.