Al menos 17 escuelas amplían su tiempo en este 2026 y casi 400 podrán flexibilizar su horario
Una técnica de Primaria —que prefirió mantener el anonimato— bromeó: la escuela pública de Uruguay es como la ballena de Groenlandia. Es un animal añejo, que a diferencia de otros mamíferos de su especie casi no migra, se alimenta de lo mismo y pareciera que los años no le pasan. Su analogía venía a colación de cómo cuesta cada cambio: el horario de la escuela, los días de vacaciones, la túnica blanca, la moña azul, los abanderados, los grupos por edades y hasta si las salas docentes siguen teniendo que ser presenciales.
Pero a través de un relevamiento en distintas comunidades, El Observador comprobó que algo parece estar cambiando. El año lectivo comienza con al menos 17 escuelas que amplían su horario (y que se detallan en la tabla que sigue). Pero, a la vez, Primaria elabora un documento en que deja claro que las salas docentes pueden ser virtuales (como ocurre en casi cualquier planificación de equipo en el siglo XXI) y que todos los centros educativos que tengan “doble horario” pueden acordar la hora de inicio y finalización de las clases siempre que haya consenso en la comunidad (padres y funcionarios).
EmbedParece un cambio menor, pero para la ballena de Groenlandia implica migrar varios kilómetros. Cuando la primera administración del Frente Amplio quiso atrasar el horario de invierno —para evitar que los niños salieran de sus casas cuando todavía no había amanecido—, tuvieron que dar marcha atrás porque el intento fracasó en la práctica.
Pero la innovación que quiere incorporar Primaria ahora va un paso más allá y en principio solo está disponible para las casi 400 escuelas cuyo tiempo es ampliado. Imaginemos que en una escuela de tiempo completo la mayoría de los padres trabajan en una fábrica de la zona a la que ingresan a las 08.30 de la mañana. Tal vez esa escuela puede acordar el inicio de clases a las 08.00. Ahora supongamos otra en que por las necesidades de los niños y los padres deben dormir un poco más, el horario podría correrse para más tarde. Y así cada escuela, en acuerdo con los suyos, se acomoda.
Es más: el jardín número 115 de Lavalleja, uno de los que figura en la lista de los que a partir de este 2026 tendrán tiempo pedagógico ampliado, funcionaba luego del mediodía. Ahora los padres podrán optar si seguir mandando a sus hijos solo ese turno (el que ya era obligatorio) o que asistan desde la mañana hasta el fin del turno de la tarde. ¿Por qué? En niños más pequeños sucede que a veces las familias (pocas, según los relevamientos) prefieren que sus hijos no pasen tantas horas fuera de la casa.
Ordenar el tiempoA esa Primaria a la que le cuestan los cambios y los hace lentos, algunas de las medidas más “rupturistas” son hijas de una época y por razones no pedagógicas. El origen de las vacaciones de invierno era para evitar las epidemias de infecciones respiratorias (la letra con frío no entra). Algunas escuelas de verano eran el lugar de cuidado de niños mientras sus padres estaban en la zafra de verano. Y la primera escuela de Montevideo con tiempo ampliado se inauguró en 1913 para combatir la tuberculosis y se las llamaba “escuela al aire libre” (allí iban a estar en lugares ventilados y por más horas los niños contagiados).
En la década de 1990 empieza a verse la necesidad pedagógica (y de las familias) de ampliar el tiempo escolar. Juan Gabito y Germán Rama dan el impulso a las escuelas de tiempo completo, primero modificando algunas de las escuelas al aire libre. Una misma maestra hace el doble turno con su grupo.
Después le siguieron las escuelas de tiempo extendido. El primer piloto fue a comienzos de este siglo XXI, pero se empiezan a consolidar pasada la primera década. La maestra está en un turno y en el contra-turno hay talleres, profesores de Educación Física, de arte, de idiomas, de…
Una tercera creación son las escuelas de tiempo pedagógico ampliado: una maestra está en el turno de la mañana y otra maestra (diferente, no puede ser la misma) en la tarde. Eso permite a la escuela organizarse rompiendo con las clásicas estructuras de grupos estables y a los docentes les da la seguridad de no perder fuentes laborales ante la cada vez más acentuada caída de la matrícula escolar.
En cualquiera de las modalidades el almuerzo está incluido, los docentes tienen todas las semanas una sala de coordinación (que desde el 2026 podrá ser virtual) y los alumnos pasan más horas que en las escuelas urbanas comunes. Pero recién ahora se elaborará una normativa para especificar al detalle las particularidades de cada ampliación del tiempo.
De hecho, aunque las comunidades y docentes involucrados ya están al tanto, todavía resta que la Administración Nacional de Educación Pública haga el cambio formal de categoría. En siete de los 17 nuevos centros de tiempo ampliado el expediente se abrió en 2023 o 2024. La ballena de Groenlandia también rema contra la burocracia.
Voces a favor y en contraEl informe de las últimas pruebas Aristas muestran que, incluso controlando el nivel socioeconómico, las escuelas de tiempo completo obtienen mejores resultados en lectura y matemática (en sexto) y además en matemática en concreto superan a los colegios privados (en tercero).
La matemática es una ciencia exacta en que suele incidir más el aprendizaje de la escuela, a diferencia de la lengua en que la estimulación a veces es más compartida con las familias. Pero la maestra directora Paola García, quien está empezando un doctorado en Aprendizaje de la Matemática, observó otro detalle: “En las escuelas de un turno solo (las comunes) es más frecuente que las maestras de los primeros grados le dediquen más tiempo a las letras”. ¿Por qué? “Puede que sea por formación o porque se sigue pensando en que alfabetizar en el siglo XXI es solo aprender a leer y escribir”.
La docente Daniella Risso, a su vez, hizo un informe publicado por la Federación Uruguaya de Magisterio en el que defiende el sistema del tiempo pedagógico ampliado, muestra cómo mejora el vínculo y la aceptación de los padres, el conocimiento de los alumnos y su protección (más en tiempos en que la mujer y el varón salen ambos a trabajar o estudiar y existen necesidades concretar de compatibilizar horarios).
Cuando El Observador estudió cómo la caída de los nacimientos está vaciando las escuelas, observó que, en promedio, las únicas que ganan algo de matrícula fruto de la demanda son las de tiempo completo.
Un estudio de la propia ANEP, liderado en 2016 por el sociólogo Santiago Cardozo, había visto que la satisfacción de los padres aumentaba en las escuelas de tiempo completo.
Uno de sus discípulos, el también sociólogo Pablo Menese, incorpora un complemento: la necesidad de que los niños, sin importar la inequidad de origen, tengan derecho a un estándar de bienestar y cuidado que además acompase un mundo en que hombres y mujeres salen a trabajar.
Y dice que en una sociedad como la uruguaya, “en que se invierte cinco veces más en los adultos mayores de 65 años que en los niños”, las instituciones educativas tiene que ser espacios de protección social y de reducción de la desigualdad.
Las asambleas técnico docente de junio de 2025 fueron crítico a parte de la ampliación del tiempo. Porque “es una iniciativa impulsada por organismos internacionales”; porque “el concepto central tras la extensión (es) garantizar más tiempo de trabajo a los adultos para ser más productivos". Y, por decantación, “la escuela cambia de eje: deja la educación de niños/as para resolver problemas del sistema capitalista”.
Más allá de lo ideológico, las ATD cuestionan otros tres aspectos más organizativos y de derechos: ¿cómo hacer que más tiempo sea tiempo de calidad? ¿Cómo no sobrecargar más a los docentes que ya vienen de por sí cansados? ¿Cómo garantizar el derecho del niño al tiempo libre y el ocio?
El profesor titular del Centro de Investigación Básica en Psicología, Alejandro Maiche, mientras aprovecha su año sabático en la Universidad de la República se hace una pregunta: ¿qué significa tiempo libre y de calidad para los niños? Porque la evidencia le viene mostrando que muchos niños pasan horas en sus casas encerrados con los celulares, sin socialización cara a cara más que en la escuela. Ya no está tan extendido jugar al “cordoncito” en la vereda, ir a tomar la leche a lo del vecino o una competencia en el barrio.
“Las escuelas de tiempo completo actúan como lugar de contención y protección de los alumnos frente a la violencia del entorno barrial”, dice el Ineed. Un escenario que quedó de manifiesto en la investigación de El Observador que dio cuenta que, en los momentos en que el centro educativo está cerrado o cuando no se asiste, miles de niños quedan a la deriva, sin nada qué hacer.
La maestra directora García entiende parte de los reclamos de sus colegas docentes y también las demandas de los padres. “Si el sostén de la política de extensión del tiempo pasa solo por los docentes, que ya de por sí vienen cansados, el resultado será previsible y no se sostiene a largo plazo. Es el sistema en su conjunto que se tiene que reorganizar”.
En un ideal, dice como especialista en dificultades de aprendizaje, la escuela debería tener que estar hecha a medida. No todos los niños tienen por qué hacer el mismo horario, ni salir a la misma hora de la misma escuela, se necesitan roles que complementen al docente del aula, apoyos pedagógicos, “hacer un verdadero foco”. ¿El problema? Eso implica pienso, dinero y hacer moverse a la ballena de Groenlandia.
Comentarios
Deja tu comentario