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Durante tres días, el viento del Atlántico volvió a marcar el pulso de una de las pruebas más exigentes y singulares del calendario náutico regional. Punta del Diablo fue el punto final de la 17ª Travesía Internacional WINDPLACE Downwind, una maratón de kitesurf que une Brasil y Uruguay y que volvió a confirmar al departamento de Rocha como un escenario natural privilegiado para el deporte de alto rendimiento y el turismo de experiencia.

La competencia, considerada uno de los eventos de Kitesurf Endurance Adventure más importantes del sur de Brasil, logró concretarse tras semanas de espera y múltiples reprogramaciones, hasta que el 23 de enero el clima ofreció la ventana justa: viento firme, mar navegable y condiciones de seguridad óptimas para largar desde Cassino rumbo a territorio uruguayo.

No fue una travesía más. Fueron 275 kilómetros de navegación, desgaste físico extremo y decisiones permanentes en el agua. Una prueba de resistencia que no se mide solo en velocidad, sino en estrategia, experiencia y respeto por el mar.

Una idea que nació mirando el mapa

“El evento tiene 17 ediciones oficiales. Arrancamos en 2001 y durante muchos años llegábamos hasta el Chuy. Hasta que un día pensé: ¿por qué no cruzar la frontera?”, recuerda Fernando Saavedra, organizador del WINDPLACE Downwind y director de la Náutica WINDPLACE de Rio Grande.

La idea, que parecía ambiciosa, comenzó a tomar forma con el respaldo institucional. “Hablamos directamente con el embajador Guillermo, de Uruguay en Brasil, que nos abrió las puertas. A partir de ahí empezamos a trabajar seriamente para cruzar. Esta es la segunda vez que lo conseguimos”, explicó Saavedra en diálogo con rochaaldia.com.

La dimensión del desafío es clara: de los más de 40 kitesurfistas distribuidos en más de diez equipos que iniciaron la travesía, solo una parte logra completar los tramos finales.

 

 “Es una maratón. A lo largo del camino el cansancio se siente. Cuando alguien no está en condiciones, sale del agua por seguridad. No es cualquier cosa”, subrayó.

 

La “cereza del pastel”: Punta del Diablo

El tramo final, entre Barra del Chuy y las costas de Santa Teresa y Punta del Diablo, es definido por los propios atletas como el momento más exigente y simbólico de la prueba. “A ese tramo le decimos la cereza del pastel. Acá largan los mejores, los que todavía están en condiciones, porque venimos todos muy cansados”, relató Saavedra.

Este año, de unos 20 que iniciaron ese último segmento, 17 lograron completar la llegada, una cifra que el organizador destacó como histórica para esta edición, marcada además por los cambios de fecha obligados por las condiciones del mar.

Respaldo institucional y trabajo coordinado

El desarrollo del evento contó con el apoyo de la Marina de Brasil, la Prefectura Nacional Naval, la Armada Uruguaya, la Intendencia de Rocha y la Junta Local de Punta del Diablo, en un despliegue que combinó logística, seguridad y acompañamiento permanente a los competidores.

El presidente de la Junta Local de Punta del Diablo, Horacio Degener, destacó el valor del acontecimiento y el trabajo conjunto: 

 

“Agradecemos profundamente a la Intendencia de Rocha, a la Prefectura y al Ejército por el apoyo. Para nosotros es un honor recibir un evento internacional de estas características”.

 

Degener subrayó además la proyección futura del WINDPLACE Downwind: “Que nos elijan, que elijan Punta del Diablo y el departamento de Rocha, es algo que valoramos muchísimo. Esto tiende un puente con Brasil que es trascendente y marca un camino que tenemos que celebrar y fortalecer”.

Un atractivo que potencia el verano

Más allá de lo deportivo, el evento dejó un mensaje claro: el kitesurf no solo es competencia, es identidad, integración regional y promoción turística. “Para mí fue más que especial entrar a Uruguay. Es mi país y este lugar tiene algo único”, confesó Saavedra, ya pensando en la próxima edición.

La 17ª Travesía Internacional WINDPLACE Downwind cerró así una nueva página de adrenalina y esfuerzo compartido, con el viento como aliado y el Atlántico como escenario. Y dejó planteado un desafío hacia adelante: que Rocha siga siendo puerto de llegada para eventos que miran al mundo, pero nacen del territorio.

Autor: ROCHAALDIA.COM