Desde Valizas, vecinos reclaman estudios y coordinación ante señales de deterioro ambiental
La preocupación por el estado de los cursos de agua volvió a instalarse en Rocha a partir del reclamo de vecinos de Barra de Valizas. Residentes del balneario solicitaron la realización de estudios sobre la laguna Olivera ante el crecimiento sostenido del totoral y la ausencia de información actualizada sobre la calidad del agua, con el objetivo de determinar si existe contaminación y avanzar en la recuperación del espejo de agua.
El planteo no se limita al uso recreativo del lugar. Apunta, sobre todo, a la preservación ambiental y al cuidado de un entorno natural que forma parte de la identidad de Valizas y de su vínculo histórico con el paisaje. La inquietud vecinal vuelve a poner sobre la mesa una discusión más amplia: cómo responde el Estado ante problemáticas ambientales que superan los límites de una sola jurisdicción.
En ese marco, el edil Irineu José planteó la necesidad de conformar un ámbito ejecutivo de coordinación entre el Gobierno Nacional y la Intendencia de Rocha. Según sostuvo, desde el ámbito legislativo departamental no es posible dar respuestas efectivas a situaciones que requieren acción directa, controles sostenidos y decisiones ejecutivas.
El planteo apunta a una articulación que permita pasar del diagnóstico a la intervención concreta, especialmente en temas vinculados a la calidad del agua, el orden ambiental y la seguridad sanitaria de residentes y visitantes.
La advertencia más reciente llegó desde el Laboratorio de Bromatología del Gobierno Departamental de Rocha, que informó que el arroyo Rocha, en el tramo conocido como “La Estiva”, no es apto para baño. Los análisis detectaron niveles de coliformes fecales por encima de los límites permitidos para actividades recreativas, según lo establecido en el decreto 253/79.
Ante esta situación, la Intendencia recomendó evitar el contacto con el agua y anunció que el área permanecerá bajo monitoreo permanente. Cualquier eventual habilitación quedará supeditada a nuevos informes técnicos, en un contexto especialmente sensible por el inicio de la temporada estival y el aumento del uso recreativo del arroyo.
El informe fue emitido el 30 de diciembre de 2025 y volvió a tensar el vínculo entre ambiente, salud pública y gestión. Desde Valizas hasta Rocha, el hilo conductor es el mismo: comunidades que reclaman respuestas y un Estado que enfrenta el desafío de coordinar niveles de gobierno para ofrecer soluciones efectivas.
Cuando las alertas ambientales se repiten y los cursos de agua dejan de ser espacios seguros, la discusión deja de ser exclusivamente técnica y se vuelve política. No por el conflicto, sino por la necesidad de decidir cómo, quién y con qué herramientas se cuida el territorio.
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